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Argón - Día 8 - Trono de Escorpio

  • Mati
  • 27 ago
  • 3 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda. 

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece un orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la Piedra Filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la Tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Argón; elemento de símbolo Ar, número atómico 18, perteneciente al grupo de los gases nobles y presente en la atmósfera terrestre como un gas monoatómico, incoloro e inodoro. Esa es la sustancia que ordenamos. La decimoctava partícula de la Piedra Filosofal se presenta como principio de estabilidad, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.

Hoy compartimos el punto de vista de Escorpio. Desde este trono se observa el peligro contenido en una sustancia que no arde, no reacciona químicamente con los tejidos y no anuncia su presencia mediante color u olor. Escorpio dirige la mirada hacia la transformación que comienza cuando el Argón ocupa el lugar de aquello que sostiene la respiración.


El Argón se clasifica como un asfixiante simple. No necesita reaccionar con el organismo para producir daño: una liberación abundante puede desplazar el Oxígeno del aire y crear una atmósfera incapaz de sostener la respiración. Como es incoloro e inodoro, una persona puede entrar en una zona peligrosa sin recibir una advertencia sensorial clara. El riesgo aumenta en espacios cerrados, recipientes, tuberías y zonas con ventilación insuficiente. Por ello, los protocolos de seguridad consideran el Argón un gas que requiere medidas específicas cuando se utiliza en espacios confinados.


El Argón líquido presenta además los peligros propios de los fluidos criogénicos. Su punto normal de ebullición se encuentra cerca de los 87,3 kelvin, aproximadamente −185,9 °C. El contacto puede producir lesiones graves por frío, mientras que su rápida evaporación incrementa tanto el riesgo de sobrepresión como el desplazamiento del Oxígeno. Los materiales expuestos a temperaturas criogénicas también pueden volverse quebradizos.

Al ser observado desde el trono de Escorpio, el Argón revela que una fuerza aparentemente neutra puede convertirse en destructiva cuando ocupa todo el espacio. No necesita atacar para impedir la vida; basta con desplazar silenciosamente aquello que la vida necesita. La transformación también puede producirse por ausencia.


Excalibur calibra la partícula número 18 para reconocer que la ausencia de conflicto visible no garantiza la existencia de equilibrio. El Argón enseña que proteger el propio espacio no significa llenarlo por completo con una sola presencia. Toda estabilidad que elimina el intercambio termina convirtiéndose en asfixia.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del espacio interior y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el límite se ordena y la octava cara de la Piedra Filosofal se pule. El Argón queda transformador por desplazamiento. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

“Yo transformo preservando el intercambio.”

Permite que la mente permanezca consciente, serena y plenamente presente durante toda la práctica.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva las emociones asociadas al control: el aislamiento extremo, la frialdad utilizada como defensa y la necesidad de ocupar todo el espacio para sentirte a salvo.

La emoción se ordena por transformación.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

“Yo soy Argón que transforma el entorno preservando la vida.”

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando en tu cuerpo el equilibrio que protege sin impedir el intercambio.



Sello alquímico

Yo soy el nuevo estado de consciencia. 

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

2 comentarios


Marcela Gutierrez
Marcela Gutierrez
27 ago

“Yo soy Argón que transforma el entorno preservando la vida.”

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vanadis23
27 ago

Yo transformo preservando el intercambio. Yo soy Argón que transforma el entorno preservando la vida. ASÉ Y AMEN.

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