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Carbono - Día 12 - Trono de Piscis

  • Mati
  • 28 mar
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Carbono. Esa es la sustancia que ordenamos. La sexta partícula de la piedra se presenta como arquitectura orgánica, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la disolución. El trono de Piscis abre la duodécima posición y orienta la mirada hacia el océano como repositorio de carbono. Desde este asiento, el Carbono se revela como elemento que regresa al mar primordial, como el átomo que se disuelve en aguas profundas y cierra el ciclo planetario. Lo que se activó, se enraizó, circuló, protegió, brilló, refinó, equilibró, transformó, expandió, edificó y liberó, ahora encuentra integración con el todo oceánico. El Carbono se disuelve en carbonatos marinos, forma conchas, arrecifes de coral, sedimentos profundos. Cada átomo regresa al océano que fue su cuna. Cada molécula se rinde al ciclo eterno del agua salada.


El Carbono habita los océanos que absorben CO2 atmosférico, las profundidades marinas donde se deposita como sedimento, el ciclo de millones de años entre roca y mar. Al ser observado desde el trono de Piscis, la vida encuentra compasión por el ciclo completo, misticismo de la disolución y capacidad de entrega al océano universal. La organicidad se vuelve ofrenda marina. La vida se organiza como retorno al origen líquido. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de unidad oceánica.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la vida interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la disolución se completa y la duodécima cara de la piedra filosofal se pule. El Carbono queda integrado. La rueda cierra su ciclo consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy disolviendo la vida orgánica en el océano primordial."

Permite que la mente permanezca receptiva y rendida en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la separación del ciclo: aislamiento del océano, ruptura del retorno, negación de la disolución.

La emoción se ordena por compasión.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Carbono unificado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando el océano planetario en tu cuerpo.



Sello alquímico

Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

6 comentarios


aline.fdez.r
29 mar

Cada átomo regresa al océano 🌊 que fue su cuna.

Cada molécula se rinde al ciclo eterno del agua salada.

El carbono forma conchas 🐚 y arrecifes de coral 🪸

YosoY Carbono unificado.

La rueda cierra su ciclo consciente 🌀

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ver bellomo
ver bellomo
29 mar

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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lelysabreu
29 mar

C♓ Gracias..!!

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Laura Telenta
Laura Telenta
28 mar

🙏🏻🌟❤️🫶🏻

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silviablima
28 mar

⛵️💕🍀

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