Fluor - Día 12 - Trono de Piscis
- Mati
- 6 may
- 2 Min. de lectura
Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Flúor. Esa es la sustancia que ordenamos. La novena partícula de la piedra se presenta como arquitectura protectora, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista de la disolución. El trono de Piscis abre la duodécima posición y orienta la mirada hacia el flúor disuelto en océanos. Desde este asiento, el Flúor se revela como elemento que regresa al agua primordial, como el átomo que se disuelve en mares en concentraciones sutiles. Lo que se activó, se enraizó, se adaptó, protegió, expresó, refinó, equilibró, transformó, expandió, edificó e innovó, ahora encuentra integración con el todo oceánico. El Flúor se disuelve en aguas marinas en trazas. Cada átomo disuelto completa el ciclo planetario. Cada molécula se rinde al ciclo eterno del océano salado.
El Flúor habita las aguas oceánicas en concentraciones mínimas, el ciclo de intercambio entre roca, agua y atmósfera, el retorno al origen líquido planetario. Al ser observado desde el trono de Piscis, la reactividad encuentra compasión por el ciclo completo, misticismo de la disolución marina y capacidad de entrega al océano universal. La penetración se vuelve ofrenda oceánica. La agresividad química se organiza como retorno al agua primordial. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de unidad oceánica.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la fuerza penetrante interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la disolución se completa y la duodécima cara de la piedra filosofal se pule. El Flúor queda integrado. La rueda cierra su ciclo consciente.
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Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy disolviendo la fuerza penetrante en el océano."
Permite que la mente permanezca receptiva y rendida en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la separación del ciclo: aislamiento del océano, ruptura del retorno, negación de la disolución.
La emoción se ordena por compasión.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Flúor unificado."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando el océano salado en tu cuerpo.
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Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.


La rueda cierra su ciclo consciente y el Flúor regresa al mar 🌀
F♓ Gracias.!
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Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!