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Fluor - Día 8 - Trono de Escorpio

  • Mati
  • 2 may
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Flúor. Esa es la sustancia que ordenamos. La novena partícula de la piedra se presenta como arquitectura protectora, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la transformación. El trono de Escorpio abre la octava posición y orienta la mirada hacia la toxicidad y la purificación. Desde este asiento, el Flúor se revela como elemento que en dosis altas envenena pero en proceso controlado purifica, como la sustancia que atraviesa la frontera entre veneno y medicina. Lo que se activó, se enraizó, se adaptó, protegió, expresó, refinó y equilibró, ahora encuentra metamorfosis tóxica y regenerativa. El Flúor en exceso calcifica tejidos blandos y daña el sistema nervioso. Cada proceso de intoxicación obliga al organismo a transformarse. Cada purificación del flúor regenera el sistema envenenado.


El Flúor habita la frontera entre vida y muerte química, los procesos de desintoxicación que transforman el veneno, el ciclo de envenenamiento y purificación. Al ser observado desde el trono de Escorpio, la reactividad encuentra intensidad transformadora, poder tóxico y capacidad de regeneración tras el envenenamiento. La penetración se vuelve alquimia de toxicidad. La agresividad química se organiza como transformación por veneno. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de transformación tóxica consciente.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la fuerza penetrante interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la transformación se activa y la octava cara de la piedra filosofal se pule. El Flúor queda regenerado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy transformando el veneno en medicina consciente."

Permite que la mente permanezca penetrante y serena en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la toxicidad interna: venenos emocionales acumulados, resistencia a purificar, negación del envenenamiento.

La emoción se ordena por purificación.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Flúor transformado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la alquimia de toxicidad en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

7 comentarios


lelysabreu
03 may

F ♏ Gracias.!

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Yzahir
Yzahir
03 may

"Estoy transformando el veneno en medicina consciente."

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Laura Telenta
Laura Telenta
02 may

🙏🏻❤️🌟🫶🏻

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silviablima
02 may

⛵️💕🍀

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ver bellomo
ver bellomo
02 may

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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