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Fluor - Día 10 - Trono de Capricornio

  • Mati
  • hace 1 hora
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Flúor. Esa es la sustancia que ordenamos. La novena partícula de la piedra se presenta como arquitectura protectora, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la estructura. El trono de Capricornio abre la décima posición y orienta la mirada hacia la fluoroapatita en los huesos. Desde este asiento, el Flúor se revela como componente estructural del esqueleto, como el elemento que se incorpora al calcio y forma cristales óseos más resistentes. Lo que se activó, se enraizó, se adaptó, protegió, expresó, refinó, equilibró, transformó y expandió, ahora encuentra edificación esquelética duradera. El Flúor sustituye hidroxilo en la hidroxiapatita ósea formando fluoroapatita. Cada átomo de flúor en los huesos sostiene la arquitectura del cuerpo durante décadas. Cada cristal es un legado de resistencia estructural.


El Flúor habita la estructura ósea que sostiene tu forma, los dientes que resisten décadas de uso, el esqueleto que persiste como arquitectura corporal. Al ser observado desde el trono de Capricornio, la reactividad encuentra persistencia estructural, maestría ósea y capacidad de legado esquelético. La penetración se vuelve edificación duradera. La agresividad química se organiza como arquitectura del cuerpo. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de compromiso estructural.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la fuerza penetrante interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la estructura se consolida y la décima cara de la piedra filosofal se pule. El Flúor queda edificado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy edificando la estructura ósea con flúor."

Permite que la mente permanezca firme y comprometida en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la fragilidad esquelética: debilidad ósea, falta de sostén estructural, negación de la arquitectura interna.

La emoción se ordena por persistencia.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Flúor cristalizado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la estructura ósea en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

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