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Magnesio - Día 12 - Trono de Piscis

  • Mati
  • 14 jun
  • 3 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Magnesio. Esa es la sustancia que ordenamos. La duodécima partícula de la piedra se presenta como luz blanca intensa, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la disolución. El trono de Piscis abre la duodécima posición y orienta la mirada hacia el magnesio en el ciclo biogeoquímico planetario. Desde este asiento, el Magnesio se revela como elemento que fluye constantemente entre rocas, océanos, plantas y animales, como el ion que se disuelve y se reintegra en el ciclo eterno de la materia. Lo que ardió, se petrificó, capturó luz, protegió células, celebró, refinó enzimas, equilibró con calcio, transformó mediante ausencia, se expandió oceánicamente, se edificó industrialmente e innovó tecnológicamente, ahora encuentra integración con el todo planetario. El Magnesio disuelto en océanos precipita como minerales, es absorbido por plantas, pasa a animales y regresa al mar. Cada átomo fluye entre reinos. Cada molécula se rinde al ciclo eterno de la biosfera.


El Magnesio habita el flujo continuo entre montañas erosionadas y clorofila fotosintética, el ciclo de intercambio entre biosfera y geosfera, la unidad con el océano planetario del cual nunca se separa verdaderamente. Al ser observado desde el trono de Piscis, el metal alcalinotérreo encuentra compasión por el ciclo completo, misticismo de la disolución en el todo biogeoquímico y capacidad de entrega al flujo universal. La combustión se vuelve ofrenda planetaria. La luz blanca se organiza como retorno al ciclo primordial. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de unidad biogeoquímica.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del metal luminoso interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la disolución se completa y la duodécima cara de la piedra filosofal se pule. El Magnesio queda integrado. La rueda cierra su ciclo consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy disolviendo el magnesio en el ciclo planetario."

Permite que la mente permanezca receptiva y rendida en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la separación del ciclo: cristalización que no fluye, ruptura del retorno biogeoquímico, negación de la disolución.

La emoción se ordena por compasión.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Magnesio unificado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando el ciclo planetario en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

4 comentarios


Laura Telenta
Laura Telenta
14 jun

❤️🙏🏻🌟🫶🏻

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ver bellomo
ver bellomo
14 jun

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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viannelis81
14 jun

Estoy disolviendo el magnesio en el ciclo planetario.

Yo soy Magnesio unificado.

ASÉ!

1🤍


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silviablima
14 jun

Abrazos ⛵️🫂🍀🩵💗🎶✨️

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