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Neón - Día 1 - Trono de Aries

  • Mati
  • hace 5 días
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Neón. Esa es la sustancia que ordenamos. La décima partícula de la piedra se presenta como luz noble, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista del inicio. El trono de Aries abre la secuencia y orienta la mirada hacia el descubrimiento primordial del gas noble. Desde este asiento, el Neón se revela como el átomo que irrumpe en la historia química en 1898, como el elemento que William Ramsay y Morris Travers descubren al destilar aire líquido por primera vez. Cada átomo de Neón permanecía invisible en el aire durante milenios. Cada molécula aguardaba el momento de ser revelada por el frío extremo y la presión.


El Neón habita el aire que respiras en trazas imperceptibles, el 0.0018% de la atmósfera terrestre que sostiene su presencia noble sin reaccionar con nada. Al ser observado desde el trono de Aries, la nobleza encuentra el impulso inaugural del descubrimiento, la fuerza de la revelación primera y la capacidad de manifestarse cuando las condiciones exactas se alinean. La inercia se vuelve acto primordial. El gas invisible se organiza como iniciación química. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de descubrimiento originario.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la luz noble interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el impulso del descubrimiento se aclara y la primera cara de la piedra filosofal se pule. El Neón queda revelado. La rueda inicia su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy revelando el gas noble oculto en mí."

Permite que la mente permanezca atenta al descubrimiento en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a lo no descubierto: negación de lo que permanece oculto, resistencia a ser revelado, miedo a la manifestación primera.

La emoción se ordena por revelación.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Neón."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando el descubrimiento primordial en tu cuerpo.

7 comentarios


aline.fdez.r
hace 3 días

Yo Soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra. Creo en tanto hablo.

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lelysabreu
hace 4 días

Ne ♈ Gracias.!!!

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Laura Telenta
Laura Telenta
hace 5 días

🙏🏻😍🫶🏻❤️

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silviablima
hace 5 días

⛵️🙌💕🍀✨️

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ver bellomo
ver bellomo
hace 5 días

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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