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Neón - Día 4 - Trono de Cáncer

  • Mati
  • 11 may
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Neón. Esa es la sustancia que ordenamos. La décima partícula de la piedra se presenta como luz noble, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la memoria. El trono de Cáncer abre la cuarta posición y orienta la mirada hacia el Neón atmosférico ancestral. Desde este asiento, el Neón se revela como testigo silencioso de la historia planetaria, como el gas que ha permanecido inalterado en la atmósfera desde los orígenes de la Tierra. Lo que se reveló, se condensó y emitió, ahora encuentra resonancia con la memoria profunda del planeta. El Neón atmosférico no reacciona, no se degrada, no se transforma. Cada átomo de Neón que respiras hoy es el mismo que existía hace millones de años. Cada molécula sostiene la memoria inmutable del aire primordial.


El Neón habita la capa protectora atmosférica que envuelve la Tierra, el registro inalterable de las proporciones gaseosas ancestrales, el archivo químico que preserva las condiciones originales. Al ser observado desde el trono de Cáncer, la nobleza encuentra sensibilidad a la historia planetaria, cuidado de la memoria atmosférica y capacidad de proteger lo que no debe cambiar. La inercia se vuelve custodia del pasado. El gas noble se organiza como hogar atmosférico inmutable. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de memoria ancestral.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la luz noble interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la memoria se ordena y la cuarta cara de la piedra filosofal se pule. El Neón queda protegido. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy preservando la memoria atmosférica noble."

Permite que la mente permanezca serena y receptiva en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas al olvido ancestral: negación de la memoria planetaria, ruptura con el origen atmosférico, rechazo de lo inmutable.

La emoción se ordena por memoria.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Neón ancestral."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la memoria atmosférica en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

7 comentarios


aline.fdez.r
12 may

Cada átomo de Neón que respiro hoy, es el mismo que existía hace millones de años. Cada molécula sostiene la memoria inmutable del aire primordial.

Yo Siento Neón.

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lelysabreu
12 may

Ne ♋ Gracias..!!

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Laura Telenta
Laura Telenta
11 may

🫶🏻🌟🙏🏻❤️

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silviablima
11 may

⛵️🧿🙌💕🍀🎶✨️

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viannelis81
11 may

Estoy preservando la memoria atmosférica noble.

Yo soy Neón ancestral.

ASÉ!

1🧡

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