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Neón - Día 8 - Trono de Escorpio

  • Mati
  • 15 may
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Neón. Esa es la sustancia que ordenamos. La décima partícula de la piedra se presenta como luz noble, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la transformación. El trono de Escorpio abre la octava posición y orienta la mirada hacia la inertidad absoluta del Neón. Desde este asiento, el Neón se revela como el átomo que no reacciona, que no se transforma, que permanece idéntico a sí mismo en condiciones donde otros elementos se desintegran o fusionan. Lo que se reveló, se condensó, emitió, preservó, resplandeció, refinó y equilibró, ahora encuentra metamorfosis en la negación misma de la transformación. El Neón resiste ácidos, bases, calor extremo, radiación. Cada átomo atraviesa procesos químicos sin cambiar su identidad. Cada molécula sostiene la muerte química: la capacidad de no morir transformándose.


El Neón habita los ambientes donde todo se descompone menos él, las cámaras de alta radiación donde permanece estable, los procesos industriales que destruyen materiales mientras él permanece inerte. Al ser observado desde el trono de Escorpio, la nobleza encuentra intensidad en la inmovilidad, poder en la no-reacción y capacidad de regenerarse eternamente siendo idéntico. La inercia se vuelve alquimia de permanencia. El gas noble se organiza como transformación por negación del cambio. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de inertidad transformadora.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la luz noble interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la no-transformación se activa y la octava cara de la piedra filosofal se pule. El Neón queda regenerado por inercia. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy transformando mediante la inertidad noble."

Permite que la mente permanezca inmóvil y poderosa en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la reactividad compulsiva: necesidad de cambiar constantemente, ansiedad por transformación, negación de la permanencia.

La emoción se ordena por inertidad.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Neón inerte."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la inertidad transformadora en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

7 comentarios


aline.fdez.r
16 may

El Neón tiene la capacidad de no morir transformándose... Alquimia de permanencia.

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lelysabreu
16 may

Ne ♏ Gracias.!

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Laura Telenta
Laura Telenta
15 may

🙏🏻🫶🏻🌟❤️

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silviablima
15 may

⛵️🩵💚🩷✨️

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ver bellomo
ver bellomo
15 may

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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