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Nitrógeno - Día 7 - Trono de Libra

  • Mati
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Nitrógeno. Esa es la sustancia que ordenamos. La séptima partícula de la piedra se presenta como arquitectura proteica, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista del equilibrio. El trono de Libra abre la séptima posición y orienta la mirada hacia el balance ácido-base en el cuerpo. Desde este asiento, el Nitrógeno se revela como regulador del pH corporal, como el elemento que forma sistemas buffer que mantienen el equilibrio químico interno. Lo que se activó, se enraizó, circuló, protegió, expresó y refinó, ahora encuentra proporción justa. El Nitrógeno en aminoácidos y proteínas equilibra la acidez y la alcalinidad. Cada compuesto nitrogenado participa en la balanza del pH. Cada molécula sostiene la armonía química que permite la vida.


El Nitrógeno habita los sistemas buffer que protegen tejidos del desequilibrio, las proteínas que regulan el pH sanguíneo, el equilibrio químico que sostiene todas las funciones vitales. Al ser observado desde el trono de Libra, la construcción encuentra balance químico, reciprocidad y capacidad de sostener tensiones opuestas. La proteína se vuelve balanza biológica. La fuerza se organiza como armonía de pH. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de equilibrio vital.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la fuerza interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el equilibrio se establece y la séptima cara de la piedra filosofal se pule. El Nitrógeno queda balanceado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy equilibrando el pH interno de mi química."

Permite que la mente permanezca serena y justa en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas al desequilibrio químico: acidez emocional excesiva, alcalinidad reactiva, ruptura del balance interno.

La emoción se ordena por armonía.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Nitrógeno equilibrado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la balanza química en tu cuerpo.



Sello alquímico

Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

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