Nitrógeno - Día 12 - Trono de Piscis
- Mati
- 10 abr
- 2 Min. de lectura
Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Nitrógeno. Esa es la sustancia que ordenamos. La séptima partícula de la piedra se presenta como arquitectura proteica, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista de la disolución. El trono de Piscis abre la duodécima posición y orienta la mirada hacia la desnitrificación y el retorno al aire. Desde este asiento, el Nitrógeno se revela como elemento que regresa a la atmósfera primordial, como el átomo que cierra el ciclo planetario al convertirse nuevamente en gas. Lo que se activó, se enraizó, circuló, protegió, expresó, refinó, equilibró, transformó, liberó, edificó e innovó, ahora encuentra integración con el todo atmosférico. El Nitrógeno regresa del suelo al aire mediante bacterias desnitrificantes. Cada átomo liberado vuelve al océano de aire que respiras. Cada molécula se rinde al ciclo eterno de la atmósfera.
El Nitrógeno habita las bacterias que liberan N₂ al cielo, el aire inerte que envuelve el planeta, el ciclo de millones de años entre atmósfera, vida y atmósfera. Al ser observado desde el trono de Piscis, la construcción encuentra compasión por el ciclo completo, misticismo de la disolución atmosférica y capacidad de entrega al océano de aire universal. La proteína se vuelve ofrenda aérea. La fuerza se organiza como retorno al aliento primordial. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de unidad atmosférica.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la fuerza interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la disolución se completa y la duodécima cara de la piedra filosofal se pule. El Nitrógeno queda integrado. La rueda cierra su ciclo consciente.
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Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy disolviendo la fuerza proteica en el aire primordial."
Permite que la mente permanezca receptiva y rendida en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la separación del ciclo: aislamiento del aire, ruptura del retorno, negación de la disolución.
La emoción se ordena por compasión.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Nitrógeno unificado."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando el océano atmosférico en tu cuerpo.
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Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.


Cada átomo liberado de Nitrógeno, vuelve al océano de aire que respiro 🌬️
La proteína se vuelve ofrenda aérea 💨
Cada molécula se rinde al ciclo eterno de la atmósfera
El Nitrógeno queda integrado 🕯️
La rueda cierra su ciclo consciente 🌀
N♓ Gracias!!
🫶🏻🌟❤️🙏🏻
⛵️☂️💚💗🎶
Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!