Silicio - Día 12 - Trono de Piscis
- Mati
- 10 jul
- 3 min de lectura
Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Silicio. Esa es la sustancia que ordenamos. La decimocuarta partícula de la piedra se presenta como constructor de redes, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista de la disolución. El trono de Piscis abre la duodécima posición y orienta la mirada hacia el ácido silícico disuelto en océanos. Desde este asiento, el Silicio se revela como ion que fluye entre tierra y mar en forma de H₄SiO₄, como el elemento que erosionado de rocas viaja disuelto por ríos hacia océanos donde organismos lo extraen para construir esqueletos. Lo que extendió cuatro brazos, se granulizó, medió electricidad, protegió vida microscópica, se volvió transparente, ordenó cristales, equilibró estados, transformó mediante toxicidad, se expandió planetariamente, edificó montañas e imaginó vida alternativa, ahora encuentra integración con el todo oceánico en ciclo biogeoquímico eterno. El Silicio disuelto alcanza concentraciones de 0.01-5 mg/L en aguas. Cada molécula de ácido silícico fluye desde montañas hacia mares. Cada átomo se rinde al ciclo eterno del silicio planetario entre roca, agua y vida.
El Silicio habita el flujo continuo entre erosión de silicatos y precipitación biogénica, el ciclo de intercambio entre geosfera, hidrosfera y biosfera, la unidad con el océano planetario del cual nunca se separa verdaderamente. Al ser observado desde el trono de Piscis, el constructor de redes encuentra compasión por el ciclo completo, misticismo de la disolución en el todo biogeoquímico y capacidad de entrega al flujo universal acuoso. La tetravalencia se vuelve ofrenda oceánica. La conexión múltiple se organiza como retorno al ciclo primordial. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de unidad biogeoquímica.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del constructor interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la disolución se completa y la duodécima cara de la piedra filosofal se pule. El Silicio queda integrado. La rueda cierra su ciclo consciente.
⸻
Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy disolviendo el silicio en el ciclo oceánico."
Permite que la mente permanezca receptiva y rendida en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la separación del ciclo: cristalización que no fluye, ruptura del retorno biogeoquímico, negación de la disolución oceánica.
La emoción se ordena por compasión.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Silicio unificado."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando el ciclo oceánico en tu cuerpo.
⸻
Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.


🙏🏻🫶🏻❤️🌟
⛵️🧿🍀🫂🩵💚💗🎶✨️
Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!
Estoy disolviendo el silicio en el ciclo oceánico. Yo soy Silicio unificado.
ASÉ
1🖤