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Silicio - Día 1 - Trono de Aries

  • Mati
  • hace 2 horas
  • 2 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Silicio. Esa es la sustancia que ordenamos. La decimocuarta partícula de la piedra se presenta como constructor de redes, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista del inicio. El trono de Aries abre la secuencia y orienta la mirada hacia la tetravalencia del silicio. Desde este asiento, el Silicio se revela como el átomo que extiende cuatro brazos hacia sus vecinos, como el elemento que inicia la formación de redes tridimensionales desde su primer enlace. Cada átomo de Silicio posee cuatro electrones de valencia listos para conectar. Cada enlace covalente inicia una geometría tetraédrica perfecta. Cada unión primera genera el impulso de construcción reticular infinita.


El Silicio habita la capacidad de conectar cuatro direcciones simultáneamente, el impulso constructor que no se detiene en enlaces lineales, la fuerza que genera arquitecturas tridimensionales desde el primer momento. Al ser observado desde el trono de Aries, el constructor de redes encuentra iniciativa estructural, fuerza de conexión múltiple y capacidad de iniciar geometrías complejas desde el primer enlace. La tetravalencia se vuelve acto inaugural arquitectónico. El átomo constructor se organiza como impulso de red infinita. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de conexión primera.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del constructor interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el impulso constructor se aclara y la primera cara de la piedra filosofal se pule. El Silicio queda activado. La rueda inicia su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy extendiendo cuatro brazos constructores en mí."

Permite que la mente permanezca conectiva y expansiva en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas al aislamiento sin red: falta de conexiones múltiples, negación de la arquitectura, miedo a extender brazos.

La emoción se ordena por conexión.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Silicio."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la tetravalencia constructora en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

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