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Silicio - Día 10 - Trono de Capricornio

  • Mati
  • 8 jul
  • 2 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Silicio. Esa es la sustancia que ordenamos. La decimocuarta partícula de la piedra se presenta como constructor de redes, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la estructura. El trono de Capricornio abre la décima posición y orienta la mirada hacia los silicatos que forman montañas. Desde este asiento, el Silicio se revela como arquitecto de cordilleras, como el elemento que combinado con oxígeno y metales construye las estructuras geológicas más duraderas y masivas del planeta. Lo que extendió cuatro brazos, se granulizó, medió electricidad, protegió vida, se volvió transparente, ordenó cristales, equilibró estados, transformó mediante toxicidad y se expandió planetariamente, ahora encuentra edificación en montañas que persisten millones de años. Los silicatos forman feldespatos que constituyen el 60% de la corteza terrestre. Cada montaña sostiene toneladas de minerales silíceos apilados. Cada cordillera es un legado de arquitectura silícea que desafía el tiempo geológico.


El Silicio habita los Andes, el Himalaya, los Alpes, las Rocosas, construidas sobre silicatos que resisten erosión durante eras, la infraestructura geológica que persiste como base de la topografía planetaria. Al ser observado desde el trono de Capricornio, el constructor de redes encuentra persistencia montañosa, maestría en arquitectura geológica y capacidad de legado estructural que trasciende civilizaciones humanas. La tetravalencia se vuelve edificación de cordilleras. La conexión múltiple se organiza como arquitectura montañosa eterna. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de compromiso geológico.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del constructor interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la estructura se consolida y la décima cara de la piedra filosofal se pule. El Silicio queda edificado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy edificando montañas con silicatos eternos."

Permite que la mente permanezca firme y comprometida en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la fragilidad estructural: montañas que se erosionan, falta de persistencia geológica, negación de la arquitectura duradera.

La emoción se ordena por persistencia.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Silicio edificado en montañas."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando las cordilleras silíceas en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

3 comentarios


aline.fdez.r
10 jul

YosoY Silicio edificado en montañas 🏔️⛰️🌋🗻

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silviablima
08 jul

⛵️☂️🍀🪻🍀🌷🎶✨️

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ver bellomo
ver bellomo
08 jul

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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