Silicio - Día 4 - Trono de Cancer
- Mati
- 2 jul
- 2 min de lectura
Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Silicio. Esa es la sustancia que ordenamos. La decimocuarta partícula de la piedra se presenta como constructor de redes, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista de la memoria. El trono de Cáncer abre la cuarta posición y orienta la mirada hacia los silicatos en organismos vivos. Desde este asiento, el Silicio se revela como elemento traza que sostiene estructuras de vida primitiva, como el átomo que forma esqueletos de diatomeas y radiolarios desde hace millones de años. Lo que extendió cuatro brazos, se granulizó y medió electricidad, ahora encuentra función protectora del hogar biológico ancestral. El Silicio forma exoesqueletos de sílice en microorganismos marinos. Cada diatomea construye una concha de vidrio ornamentada con patrones geométricos únicos. Cada radiolario sostiene su forma mediante arquitecturas silíceas que preservan la memoria morfológica de especies antiguas.
El Silicio habita las aguas donde la vida unicelular construye palacios microscópicos de vidrio, los sedimentos marinos que acumulan esqueletos silíceos fosilizados, la memoria evolutiva que preserva formas geométricas en sílice. Al ser observado desde el trono de Cáncer, el constructor de redes encuentra sensibilidad protectora biológica, cuidado de formas vivientes y capacidad de sostener el hogar de organismos mediante estructuras vítreas. La tetravalencia se vuelve cuidado de vida microscópica. La conexión múltiple se organiza como refugio de exoesqueletos. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de protección biológica ancestral.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del constructor interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la protección se ordena y la cuarta cara de la piedra filosofal se pule. El Silicio queda protector. La rueda continúa su giro consciente.
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Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy protegiendo la vida microscópica con silicio."
Permite que la mente permanezca serena y protectora en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la fragilidad sin estructura: falta de exoesqueleto, negación del sostén vítreo, ruptura de la forma protectora.
La emoción se ordena por protección.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Silicio que protege."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando los exoesqueletos silíceos en tu cuerpo.
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Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.


Cada diatomea construye una concha de vidrio ornamentada con patrones geométricos únicos.
Es una maravilla la tierra de diatomeas... yo la consumo cada noche en agua antes de ir a dormir.
Yo Siento Silicio
YosoY Silicio que protege e integro los exoesqueletos silíceos en mi cuerpo.
⛵️🧿🫂🍀💙💚💗✨️🎶
🫶🏻❤️🙏🏻🌟
Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!
Diatoms create the majority of the worlds oxygen supply.