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Sodio - Día 1 - Trono de Aries

  • Mati
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Sodio. Esa es la sustancia que ordenamos. La undécima partícula de la piedra se presenta como metal reactivo, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista del inicio. El trono de Aries abre la secuencia y orienta la mirada hacia la reacción explosiva con agua. Desde este asiento, el Sodio se revela como el metal que arde al contacto con agua, como el átomo que inicia reacciones violentas instantáneas liberando hidrógeno inflamable. Cada átomo de Sodio dona su electrón de valencia con ferocidad química. Cada gota de agua desata una explosión controlada que forma hidróxido de sodio e hidrógeno gaseoso.


El Sodio habita la energía latente que estalla al primer contacto, la reactividad que no puede contenerse frente al agua, el impulso químico que se libera sin demora. Al ser observado desde el trono de Aries, el metal alcalino encuentra iniciativa explosiva, fuerza de reacción inmediata y capacidad de desatar transformaciones desde el primer instante. La donación se vuelve acto inaugural violento. El metal blando se organiza como impulso químico irrefrenable. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de reacción primera.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del metal reactivo interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el impulso explosivo se aclara y la primera cara de la piedra filosofal se pule. El Sodio queda encendido. La rueda inicia su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy activando la reacción explosiva en mí."

Permite que la mente permanezca alerta y reactiva en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la pasividad química: falta de reacción ante estímulos, inercia que no responde, negación del impulso explosivo.

La emoción se ordena por reactividad.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Sodio."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la reacción explosiva en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

6 comentarios


Laura Telenta
Laura Telenta
hace 2 días

❤️🌟🫶🏻🙏🏻

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silviablima
hace 2 días

⛵️☂️💕🍀💗🎶

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ver bellomo
ver bellomo
hace 2 días

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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alquimianasavam
hace 2 días

Yo soy sodio , soy capacidad de desatar transformaciones desde el primer instante.

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Marcela Gutierrez
Marcela Gutierrez
hace 2 días

"Yo soy Sodio."

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