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Sodio - Día 7 - Trono de Libra

  • Mati
  • 27 may
  • 2 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Sodio. Esa es la sustancia que ordenamos. La undécima partícula de la piedra se presenta como metal reactivo, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista del equilibrio. El trono de Libra abre la séptima posición y orienta la mirada hacia el balance electrolítico. Desde este asiento, el Sodio se revela como elemento que debe mantenerse en proporción exacta con otros electrolitos, como el ion cuya concentración sanguínea oscila entre 135-145 mEq/L en equilibrio perfecto. Lo que explotó, se cristalizó, transmitió, protegió, brilló y refinó, ahora encuentra proporción justa en el balance corporal. El Sodio ni escasea ni abunda en sangre sana. Cada milimol sostiene su lugar preciso en la homeostasis. Cada ion respeta el equilibrio que sostiene la vida.


El Sodio habita la frontera entre hiponatremia e hipernatremia, el balance que requiere ajuste constante por riñones, el rango estrecho que separa salud de enfermedad. Al ser observado desde el trono de Libra, el metal alcalino encuentra armonía electrolítica, reciprocidad con otros iones y capacidad de sostener tensiones entre exceso y deficiencia. La explosividad se vuelve balanza fisiológica. La reactividad química se organiza como armonía de concentraciones. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de equilibrio exacto.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del metal reactivo interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el equilibrio se establece y la séptima cara de la piedra filosofal se pule. El Sodio queda balanceado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy equilibrando el sodio en proporción justa."

Permite que la mente permanezca serena y armónica en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas al desequilibrio electrolítico: exceso que hincha, deficiencia que debilita, ruptura de la homeostasis.

La emoción se ordena por balance.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Sodio equilibrado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando el balance electrolítico en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

5 comentarios


Laura Telenta
Laura Telenta
27 may

🌟🫶🏻❤️🙏🏻

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silviablima
27 may

⛵️☂️🍀🩵💗🎶

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ver bellomo
ver bellomo
27 may

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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Marcela Gutierrez
Marcela Gutierrez
27 may

"Yo soy Sodio equilibrado.

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viannelis81
27 may

Estoy equilibrando el sodio en proporción justa.

Yo soy Sodio equilibrado. ASÉ! 1💛

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