top of page
FONDO 01 Nigredo SIN TEXTO.jpg

Sodio - Día 8 - Trono de Escorpio

  • Mati
  • 28 may
  • 2 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Sodio. Esa es la sustancia que ordenamos. La undécima partícula de la piedra se presenta como metal reactivo, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la transformación. El trono de Escorpio abre la octava posición y orienta la mirada hacia la intoxicación por exceso de sal. Desde este asiento, el Sodio se revela como elemento que en dosis altas envenena, como el ion cuyo exceso provoca hipertensión, daño renal y crisis cardiovasculares. Lo que explotó, se cristalizó, transmitió, protegió, brilló, refinó y equilibró, ahora encuentra metamorfosis tóxica. El Sodio en exceso desequilibra la presión osmótica y eleva la tensión arterial. Cada gramo adicional de sal fuerza al corazón a trabajar más intensamente. Cada cristal consumido en exceso atraviesa la frontera entre nutrición y veneno.


El Sodio habita la frontera entre vida y muerte química, los procesos de intoxicación que transforman el cuerpo, el ciclo de envenenamiento silencioso que ocurre en dietas ricas en sal procesada. Al ser observado desde el trono de Escorpio, el metal alcalino encuentra intensidad transformadora, poder tóxico y capacidad de destrucción cuando se rompe el equilibrio. La explosividad se vuelve alquimia de toxicidad. La reactividad química se organiza como transformación por envenenamiento. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de toxicidad transformadora consciente.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del metal reactivo interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la transformación se activa y la octava cara de la piedra filosofal se pule. El Sodio queda regenerado por conciencia del exceso. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy transformando el veneno del exceso en consciencia."

Permite que la mente permanezca penetrante y serena en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la intoxicación interna: exceso que daña, negación de los límites, consumo compulsivo de sal.

La emoción se ordena por purificación.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Sodio transformado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la alquimia de la moderación en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

5 comentarios


Laura Telenta
Laura Telenta
28 may

🫶🏻❤️🌟🙏🏻

Me gusta

silviablima
28 may

⛵️🪻🍀🌷🦋✨️🎶

Me gusta

ver bellomo
ver bellomo
28 may

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

Me gusta

Marcela Gutierrez
Marcela Gutierrez
28 may

"Yo soy Sodio transformado."

Me gusta

viannelis81
28 may

Estoy transformando el veneno del exceso en consciencia.Yo soy Sodio transformado.

ASÉ!

1💛

Me gusta
  • Instagram

© 2030 by YOSOY.
Todos los derechos reservados 

bottom of page