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Azufre - Día 3 — Trono de Géminis

  • Mati
  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Azufre. Esa es la sustancia que ordenamos. La decimosexta partícula de la piedra se presenta como piedra que arde, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista del intercambio. El trono de Géminis abre la tercera posición y orienta la mirada hacia el ciclo del azufre entre océanos, atmósfera y tierra. Desde este asiento, el Azufre se revela como elemento que viaja entre los reinos mediante sulfuro de hidrógeno, dimetilsulfuro y dióxido de azufre, como el átomo cuyos compuestos transportan información química entre geosfera, hidrosfera y atmósfera. Lo que se autoencendió y se mineralizó, ahora encuentra circulación como mensajero biogeoquímico universal. El Azufre reducido en fondos marinos anaeróbicos asciende como H₂S. Cada molécula de dimetilsulfuro generada por fitoplancton atraviesa la superficie oceánica. Cada átomo conecta zonas del planeta mediante transferencia química continua.


El Azufre habita los flujos que llevan azufre desde sedimentos marinos hasta la atmósfera, los intercambios que devuelven sulfato a la superficie del océano mediante afloramientos, las redes que conectan volcanes, océanos, suelos y organismos vivos. Al ser observado desde el trono de Géminis, la piedra que arde encuentra versatilidad de transporte, adaptabilidad para circular entre medios y capacidad de crear redes de intercambio biogeoquímico planetario. La autoignición se vuelve moneda de transferencia química. El fuego propio se organiza como sistema de comunicación entre reinos. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de transmisión biogeoquímica.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la piedra que arde interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el intercambio se ordena y la tercera cara de la piedra filosofal se pule. El Azufre queda articulado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy expresando el Azufre a través del intercambio." 

Permite que la mente permanezca ágil y comunicante en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas al bloqueo del intercambio: dificultad para comunicarte, resistencia a escuchar y miedo a conectar con los demás. 

La emoción se ordena por circulación.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Azufre que transmite y conecta."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando el ciclo global en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

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