Helio - Día 4 - Trono de Cáncer
- Mati
- 27 ene
- 2 Min. de lectura
Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Helio. Esa es la sustancia que ordenamos. La segunda partícula de la piedra se presenta como arquitectura luminosa, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista de la memoria. El trono de Cáncer abre la cuarta posición y orienta la mirada hacia el corazón del sol como hogar primordial. Desde este asiento, el Helio se revela como guardián de la historia estelar, como la luz que protege el núcleo y sostiene la continuidad de la fusión. Lo que se encendió, se ancló y circuló, ahora encuentra refugio. Helios es el hogar de la vida, el centro que nutre y sostiene. Cada átomo de Helio guarda la memoria de cuatro átomos de Hidrógeno unidos. Cada fusión es un acto de intimidad cósmica.
El Helio habita el núcleo solar protegido, la atmósfera que envuelve a los planetas, el campo magnético que sostiene la vida. Al ser observado desde el trono de Cáncer, el fulgor encuentra sensibilidad, protección y capacidad de nutrición. El fuego se vuelve cuna. La luz se organiza como hogar radiante. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de memoria protegida.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la luz interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la memoria se ordena y la cuarta cara de la piedra filosofal se pule. El Helio queda protegido. La rueda continúa su giro consciente.
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Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy protegiendo el fulgor solar en mi corazón."
Permite que la mente permanezca receptiva y cálida en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas al desamparo: frialdad emocional, ausencia de refugio, desprotección.
La emoción se ordena por calidez.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Helio que protege."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando el hogar solar en tu cuerpo.
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Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.



