Helio - Día 8 - Trono de Escorpio
- Mati
- hace 3 días
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Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Helio. Esa es la sustancia que ordenamos. La segunda partícula de la piedra se presenta como arquitectura luminosa, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista de la transformación. El trono de Escorpio abre la octava posición y orienta la mirada hacia el núcleo profundo donde la fusión ocurre. Desde este asiento, el Helio se revela como fruto de la muerte del Hidrógeno: cuatro átomos mueren en la presión extrema para que uno nuevo nazca. Lo que se encendió, se ancló, circuló, protegió, brilló, se refinó y se equilibró, ahora encuentra metamorfosis radical. Helios transforma masa en luz en cada segundo. Cada fusión es un acto de entrega total. Cada átomo de Helio lleva en sí la memoria de una muerte alquímica.
El Helio habita el crisol nuclear, la presión transformadora, el fuego que consume y regenera. Al ser observado desde el trono de Escorpio, el fulgor encuentra profundidad, intensidad y capacidad de renacimiento. El fuego se vuelve alquimia viva. La luz se organiza como ciclo de muerte y resurrección. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de transformación consciente.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la luz interna y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la transformación se activa y la octava cara de la piedra filosofal se pule. El Helio queda regenerado. La rueda continúa su giro consciente.
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Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy transformando el fulgor solar en mi profundidad."
Permite que la mente permanezca penetrante y serena en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la resistencia: apego a lo viejo, miedo a la muerte interna, rigidez.
La emoción se ordena por entrega.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Helio transformado."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando la alquimia solar en tu cuerpo.
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Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.



