Magnesio - Día 1 - Trono de Aries
- Mati
- 3 jun
- 2 min de lectura
Recordamos en la Mesa Redonda.
El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.
En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Magnesio. Esa es la sustancia que ordenamos. La duodécima partícula de la piedra se presenta como luz blanca intensa, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.
Hoy compartimos el punto de vista del inicio. El trono de Aries abre la secuencia y orienta la mirada hacia la combustión brillante del magnesio. Desde este asiento, el Magnesio se revela como el metal que arde con luz blanca cegadora, como el átomo que al encenderse libera una llama de intensidad solar imposible de mirar directamente. Cada cinta de Magnesio que se prende inicia una reacción de combustión a 3100°C. Cada átomo oxidado emite fotones blancos puros. Cada ignición desata un resplandor que rivaliza con el sol mismo.
El Magnesio habita la energía latente que explota en blancura absoluta, el impulso ígneo que se libera sin contención, la fuerza luminosa que se desata al primer contacto con la llama. Al ser observado desde el trono de Aries, el metal alcalinotérreo encuentra iniciativa incendiaria, fuerza de combustión primordial y capacidad de desatar luz desde el primer instante. La oxidación se vuelve acto inaugural luminoso. El metal plateado se organiza como impulso de luz blanca. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de ignición solar.
Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del metal luminoso interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el impulso ígneo se aclara y la primera cara de la piedra filosofal se pule. El Magnesio queda encendido. La rueda inicia su giro consciente.
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Así pues, hoy realizamos esta tarea:
Mente — Enfoque
Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:
"Estoy encendiendo la luz blanca en mí."
Permite que la mente permanezca brillante y directa en este punto.
Emoción — Limpieza con la vela
Coloca una vela encendida frente a ti.
Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.
Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la oscuridad interna: falta de luz propia, negación del resplandor solar, miedo a la combustión intensa.
La emoción se ordena por ignición.
Acción — Integración en el cuerpo
Sirve un vaso de agua.
Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:
"Yo soy Magnesio."
Repítelo tres veces, con consciencia.
Bebe el agua lentamente, integrando la combustión blanca en tu cuerpo.
Sello alquímico
Yo soy el nuevo estado de consciencia.
Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.


Muchas gracias
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Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!
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