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Magnesio - Día 8 - Trono de Escorpio

  • Mati
  • hace 1 hora
  • 2 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda.

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece una orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la piedra filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Magnesio. Esa es la sustancia que ordenamos. La duodécima partícula de la piedra se presenta como luz blanca intensa, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de la transformación. El trono de Escorpio abre la octava posición y orienta la mirada hacia la deficiencia de magnesio. Desde este asiento, el Magnesio se revela como elemento cuya ausencia provoca transformaciones profundas y destructivas, como el ion cuya carencia desencadena ansiedad, arritmias cardíacas, calambres y colapso neuromuscular. Lo que ardió, se petrificó, capturó luz, protegió células, celebró, refinó enzimas y equilibró con calcio, ahora encuentra metamorfosis mediante su propia ausencia. La deficiencia de Magnesio transforma el cuerpo en campo de espasmos. Cada carencia amplifica la excitabilidad neuronal. Cada falta atraviesa la frontera entre equilibrio y crisis.


El Magnesio habita la frontera entre salud y enfermedad mediante su presencia o ausencia, los procesos de degradación que ocurren cuando falta, el ciclo de transformación destructiva que enseña mediante la carencia. Al ser observado desde el trono de Escorpio, el metal alcalinotérreo encuentra intensidad transformadora en su negación, poder de enseñanza mediante ausencia y capacidad de regeneración cuando se restaura después de la deficiencia. La combustión se vuelve alquimia de carencia. La luz blanca se organiza como transformación por ausencia. Excalibur calibra la partícula cuando mente, emoción y cuerpo se alinean en un mismo eje de transformación mediante deficiencia consciente.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado del metal luminoso interno y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, la transformación se activa y la octava cara de la piedra filosofal se pule. El Magnesio queda regenerado por consciencia de su necesidad. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación durante toda la práctica:

"Estoy transformando la carencia en consciencia del magnesio."

Permite que la mente permanezca penetrante y serena en este punto.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva emociones asociadas a la deficiencia interna: ansiedad por falta de magnesio, espasmos emocionales, negación de la carencia mineral.

La emoción se ordena por restauración.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

"Yo soy Magnesio transformado."

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando la restauración del magnesio en tu cuerpo.



Sello alquímico


Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

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