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Potasio - Día 8 - Trono de Escorpio

Mati
hace 2 días
3 min de lectura

Recordamos en la Mesa Redonda. 

El círculo se activa y la consciencia toma forma compartida. Doce posiciones rodean el centro y sostienen una geometría viva. Aquí se establece un orden natural: una alianza de percepción que abre un nuevo estado de consciencia. Los arquetipos del ser se disponen para recalibrar el origen de la Piedra Filosofal, aquella que alinea mente, corazón y acción para manifestar el cielo en la Tierra.


En el centro del círculo, Excalibur define el eje y marca el norte. Durante este ciclo, su forma se expresa como Potasio; elemento de símbolo K, número atómico 19 y perteneciente al grupo de los metales alcalinos. Su configuración electrónica fundamental termina en 4s¹, con un único electrón en su capa exterior. Esa es la sustancia que ordenamos. La partícula número 19 de la Piedra Filosofal se presenta como una fuerza de intercambio y regulación, lista para ser observada y ajustada desde los distintos puntos de vista que ofrece la rueda de los doce.


Hoy compartimos el punto de vista de Escorpio. Desde este trono se observa qué ocurre cuando la fuerza del Potasio abandona el rango que permite al sistema mantener su equilibrio. Escorpio dirige la mirada hacia la intensidad de una sustancia capaz de reaccionar violentamente en su forma metálica y hacia la precisión necesaria para mantener el K⁺ dentro de límites estrechos en los organismos.


El Potasio metálico reacciona de manera muy vigorosa con el agua. La reacción produce hidróxido de Potasio e Hidrógeno y libera una cantidad considerable de calor, que puede llegar a inflamar el hidrógeno producido. Por esta razón, el Potasio metálico requiere condiciones especiales de almacenamiento y manipulación y debe mantenerse alejado del agua y de otras fuentes de humedad.


En el organismo, el peligro aparece de una forma diferente. La concentración de K⁺ en la sangre debe mantenerse dentro de un intervalo estrecho. Una concentración excesivamente elevada, denominada hiperpotasemia, puede alterar la actividad eléctrica de las células y provocar debilidad muscular y alteraciones potencialmente graves del ritmo cardíaco. Una concentración demasiado baja, denominada hipopotasemia, también puede alterar la excitabilidad y la repolarización cardíaca y favorecer la aparición de arritmias. El mismo ion que resulta indispensable para la función eléctrica puede convertirse en una amenaza cuando su concentración se aleja demasiado de los límites fisiológicos.


Al ser observado desde el trono de Escorpio, el Potasio revela que la potencia no posee un valor independiente de su medida. Una fuerza que sostiene el ritmo puede alterar ese mismo ritmo cuando abandona el rango que permite al sistema funcionar.

Excalibur calibra la partícula número 19 para reconocer el límite entre intensidad y destrucción. El Potasio enseña que transformar no significa llevar una fuerza hasta su máximo, sino reconocer el punto en el que debe regularse para no dañar aquello que sostiene. La verdadera intensidad incluye la capacidad de detenerse antes de convertirse en exceso.


Una vela se enciende frente a ti como reflejo del centro. Su llama revela el estado de la intensidad interior y acompaña el ajuste fino de la partícula. Al sostener la mirada, el límite se ordena y la octava cara de la Piedra Filosofal se pule. El Potasio queda regulado. La rueda continúa su giro consciente.



Así pues, hoy realizamos esta tarea:


Mente — Enfoque

Sostén internamente una sola afirmación:

”Yo reconozco la profundidad de mi fuerza y el límite que la transforma.”

Permite que la mente permanezca serena, consciente y plenamente presente ante la fuerza que estás sosteniendo.


Emoción — Limpieza con la vela

Coloca una vela encendida frente a ti.

Obsérvala en silencio durante al menos tres respiraciones completas.

Deja que la llama disuelva las emociones asociadas al exceso: la intensidad acumulada, el impulso de llevar cada situación hasta el extremo y el temor a disminuir una fuerza cuando ya ha cumplido su función.

La emoción se ordena por regulación.


Acción — Integración en el cuerpo

Sirve un vaso de agua.

Sostén el vaso entre tus manos y pronuncia:

”Yo soy Potasio que contiene su intensidad y preserva el equilibrio que sostiene la vida.”

Repítelo tres veces, con consciencia.

Bebe el agua lentamente, integrando en tu cuerpo la capacidad de reconocer cuándo una fuerza necesita continuar y cuándo necesita ser regulada.



Sello alquímico

Yo soy el nuevo estado de consciencia.

Avra Kehdabra — creo en tanto hablo.

4 comentarios


aline.fdez.r
hace un día

El Potasio se presenta como una fuerza de intercambio y regulación.

Integro en mi cuerpo la capacidad de reconocer cúando una fuerza necesita continuar y cúando necesita ser regulada ⚛️

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silviablima
hace 2 días

⛵️🧿☂️💕🍀💙💚💗🎶✨️

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ver bellomo
ver bellomo
hace 2 días

Gracias !!! Gracias !!! Gracias !!!

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vanadis23
hace 2 días

Yo reconozco la profundidad de mi fuerza y el límite que la transforma. Yo soy Potasio que contiene su intensidad y preserva el equilibrio que sostiene la vida.

1🩶

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