top of page
FONDO 01 Nigredo SIN TEXTO.jpg

Mati aquí en el Ion

  • Mati
  • 6 ene
  • 13 Min. de lectura

VIRTA WILL: EL ESTADO VIRTUAL


Cuando la idea de Bir Tawil apareció, la utopía quedaba muy grande. Demasiado etérea. Demasiado en el aire. Y yo sentía que necesitaba ponerle un marco. Algo real. Algo que pudiera tocarse.


Entonces me puse a investigar cómo se crea un país.


No es algo que se enseñe en la escuela. No hay un manual que diga: "Paso uno: consigue un territorio. Paso dos: declara independencia." Pero existe un marco legal internacional. Y ese marco es sorprendentemente específico.


La Convención de Montevideo de 1933 establece cuatro requisitos para que un estado sea reconocido internacionalmente: población permanente, territorio definido, gobierno efectivo y capacidad de entrar en relaciones con otros estados.


Suena simple en el papel. Pero cuando empiezas a investigar, te das cuenta de que es casi imposible. Todos los territorios del mundo ya tienen dueño. Incluso los que parecen olvidados, incluso los que están en disputa, incluso los que nadie habita. Todos tienen una bandera reclamándolos.


Y los que no la tienen, como Bir Tawil, están en medio de desiertos inhóspitos, sin agua, sin infraestructura, sin recursos, en zonas de conflicto geopolítico donde cualquier movimiento puede desencadenar una crisis diplomática.


Pero había algo más. Algo que me llamó la atención profundamente cuando leí toda la normativa internacional sobre formación de estados.


Para que un territorio se convierta en estado, necesita un primer ciudadano. Una población permanente.


Y ahí, en esa frase aparentemente burocrática, entendí algo que tardé años en procesar.


Un primer ciudadano es como una primera célula.


LUCAS: La Primera Célula


De repente, todo lo que había estado recibiendo sobre LUCAS cobró sentido.


LUCAS no es una persona. Es un acrónimo: Last Universal Common Ancestor. El último ancestro común universal. La primera célula de la que descendemos todos los seres vivos de la Tierra. Esa célula que existió hace más de 3.800 millones de años y de la cual surgió todo el árbol de la vida.


Volver a LUCAS es volver al origen. Al punto donde todo empieza. A la semilla.


Y cuando empecé a conectar eso con la idea de crear un nuevo estado, entendí que no se trataba de construir desde afuera hacia adentro, sino desde adentro hacia afuera. No se trataba de levantar edificios y esperar que llegara gente. Se trataba de plantar una semilla y dejar que creciera desde su propia coherencia interna.


Pero justo cuando pensaba que el camino era literal —ir a Bir Tawil, construir algo físico, plantar una bandera, levantar infraestructura, declarar independencia—, algo dentro de mí dijo: no.


Me llegó claro, como si alguien me lo susurrara: "Lo esencial es invisible a los ojos."


Hacer un nuevo estado no implicaba construir estructuras de cemento en medio de uno de los desiertos más conflictivos del mundo. No implicaba entrar en disputas geopolíticas con Egipto y Sudán. No implicaba reproducir el mismo modelo de nación-territorio-frontera que ya existe.


Implicaba construirlo por encima. En lo invisible. En el campo de la consciencia. En el espacio digital donde las fronteras no existen y la identidad no depende del suelo donde naciste.


Y ahí fue cuando empecé a recibir la historia de la Nueva Jerusalén.


La Nueva Jerusalén


La Nueva Jerusalén no es un lugar. Es una promesa que atraviesa tradiciones.


En el libro del Apocalipsis, capítulo 21, Juan de Patmos describe una visión: una ciudad que desciende del cielo, preparada como una novia engalanada para su esposo. Una ciudad de oro puro, transparente como vidrio. Una ciudad con doce puertas y doce cimientos, cada uno con el nombre de una tribu y el nombre de un apóstol. Una ciudad donde no hay templo, porque la presencia divina lo llena todo. Una ciudad donde no hay sol ni luna, porque la gloria de Dios la ilumina.


Es una de las imágenes más poderosas de toda la literatura espiritual. Y durante dos mil años, las tradiciones la han interpretado de mil maneras.


Para algunos es el paraíso futuro. El cielo que espera después de la muerte.


Para otros es la comunidad de los justos. La iglesia universal reunida.


Para otros es un mapa del alma humana. La estructura interna del ser purificado.


Para otros es la descripción de un estado de consciencia elevado. Un modo de percibir la realidad desde la coherencia total.


Pero lo que me llegó a mí fue otra cosa.


La Nueva Jerusalén no es religiosa. Es arquitectónica. Es un patrón de organización. Es el diseño de cómo podría estructurarse una civilización que no se base en el control, sino en la coherencia. Que no se sostenga desde el miedo, sino desde la resonancia. Que no necesite muros para protegerse, porque su fuerza viene de adentro.


Y ese patrón puede construirse en lo invisible. En el metaverso. En el campo digital. En el territorio simbólico donde la consciencia se proyecta y se comparte.


La Nueva Jerusalén que propongo no busca reemplazar ninguna tradición. Busca activar el arquetipo que todas las tradiciones señalan: la posibilidad de una organización humana basada en la unidad, no en la fragmentación.


Y esa ciudad puede construirse ahora. No en el cielo. No después de la muerte. Ahora. En el espacio digital. Como la capital simbólica de un nuevo estado de consciencia.



Virta Will


Y así empezó a bajar algo que todavía estoy procesando. Algo que me va a llevar mucho tiempo descargar completamente del mundo de las ideas al mundo de la forma. Algo que yo llamo Virta Will.


El nombre es un juego de sonidos y significados que se entrelazan.


Virta viene de virtual. No en el sentido de "falso" o "irreal", sino en el sentido de lo que existe en potencia. Lo que está entre mundos. Lo que no se limita a un solo territorio físico. Lo que puede manifestarse en múltiples lugares al mismo tiempo.


Will es voluntad. Intención. La capacidad de elegir conscientemente. El poder de decidir desde qué estado interno quieres crear tu realidad.


Y cuando pronuncias las dos palabras juntas, suenan como wheel: rueda, ciclo, el movimiento circular que sostiene la creación. La rueda de la voluntad. El diseño compartido de la realidad.


Virta Will es el estado virtual de consciencia que propongo activar sobre el vacío simbólico de Bir Tawil.


No con banderas. No con ejércitos. No con fronteras físicas.


Con un campo. Con una red de individuos que eligen conectarse desde un estado interno compartido. Con una estructura digital que permita ensayar nuevas formas de organizarnos como humanidad.


No es una utopía escapista. No es un juego de rol. No es una fantasía para evitar los problemas del mundo real.


Es una ontología aplicada. Es la Ontocracia —el gobierno del ser, no del territorio— llevada al espacio digital. Es la posibilidad de crear un país donde la ciudadanía no dependa del lugar donde naciste, del color de tu piel, del idioma que hablas o de la religión que profesas, sino del estado de consciencia desde el que eliges vivir.


Y para que eso funcione, para que no sea solo una bonita idea que se queda en el aire, necesita tres cosas fundamentales: una narrativa que ordene la mente, una experiencia que calibre el corazón, y un espacio que sostenga la manifestación.


La narrativa es esto que estoy compartiendo ahora. Es el mapa conceptual que permite entender desde dónde nace todo esto y hacia dónde se dirige.


La experiencia viene de las tecnologías que propongo construir. Las aplicaciones y plataformas que permitan a cada persona calibrar su estado interno y conectarse con el campo colectivo.


Y el espacio es la Nueva Jerusalén digital: la capital del estado virtual que yo llamo ION. 


La ciudad de cristal en el metaverso. El territorio simbólico donde todo converge.


Las Partículas del Sistema


Para que Virta Will exista como sistema funcional y no solo como concepto abstracto, necesita una estructura. Y esa estructura se construye sobre tres partículas fundamentales.


No las inventé. Las tomé de la física, de la química y del mundo digital. Y las fusioné porque juntas cuentan una historia sobre cómo fluye la energía en un organismo vivo.


Tachyon: La Partícula del Tiempo

El taquión es una partícula teórica propuesta en 1967 por el físico Gerald Feinberg. Nunca ha sido detectada experimentalmente. Existe solo en las ecuaciones de la física cuántica. Pero su existencia teórica es fascinante.


Un taquión es una partícula que viaja más rápido que la luz. Y según la teoría de la relatividad de Einstein, si algo viaja más rápido que la luz, su relación con el tiempo se invierte. No se mueve hacia adelante en el tiempo como todo lo demás. Se mueve hacia atrás. O más precisamente: existe fuera del tiempo lineal.


Es pura energía-tiempo. Es el símbolo del flujo que no se detiene. Del movimiento que no se puede atrapar. De la circulación constante que sostiene la vida.


En el contexto de Virta Will, el taquión representa la energía que no se acumula. Que no se estanca. Que no se atesora. Que circula constantemente como el oxígeno en el cuerpo, como la savia en el árbol, como la información en una red neuronal.


Ion: La Partícula de la Carga

Un ion es un átomo o una molécula que ha perdido o ganado electrones, quedando cargado eléctricamente.


Los iones son fundamentales para la vida. Son los que permiten que la electricidad fluya en el cuerpo humano. Los que permiten que los nutrientes entren a las células y que los desechos salgan. Los que permiten que las neuronas se comuniquen entre sí. Los que permiten que el corazón lata. Los que permiten que los músculos se contraigan.


Sin iones, no hay movimiento. No hay comunicación interna. No hay vida.


En el contexto de Virta Will, el ion representa la carga eléctrica de la consciencia. La activación. El campo que permite que la información fluya entre individuos. La conexión que hace posible la red.


Un ion es un átomo que dejó de ser neutro. Que tomó posición. Que se activó. Y en esa activación, se volvió capaz de conectarse con otros iones y formar estructuras más complejas.


Token: La Partícula del Intercambio

Un token es una unidad digital de valor emitida en una blockchain. No es dinero en el sentido tradicional. Es una representación digital de algo: un derecho, un activo, una utilidad, un acceso, un voto.


Los tokens pueden representar arte digital, propiedad de bienes raíces fraccionados, membresía en una comunidad, acceso a un servicio, participación en una red. Son la forma en que el mundo digital ha encontrado para representar valor sin necesidad de intermediarios centralizados.


En el contexto de Virta Will, el token representa el intercambio. La unidad que mide el flujo de energía dentro del sistema. La forma en que se reconoce y se registra la contribución de cada individuo al campo colectivo.


Tokion: El Flujo Energético del Estado

Y de esas tres partículas nace Tokion.


Tachyon + Token = Tokion.


Energía-tiempo intercambiable.


Tokion no es una criptomoneda especulativa. No es algo que compras para esperar que suba de precio y venderlo más caro. No es dinero en el sentido tradicional.


Tokion es un flujo energético. Es la forma en que propongo medir y sostener el intercambio de coherencia, servicio y creatividad dentro del estado virtual.


Y funciona de una manera radicalmente diferente al dinero tradicional.


El dinero tradicional se basa en la acumulación. En el ahorro. En el crecimiento infinito. En la idea de que mientras más tienes, más poder tienes. Y eso genera desigualdad, competencia, acaparamiento, escasez artificial.


Tokion se basa en la circulación. En el flujo. En la renovación constante. En la idea de que el valor está en el movimiento, no en la retención.


Para que este flujo circule, en estos años he ido bajando la idea de tres niveles de desarrollo del ser social a través de aplicaciones tecnológicas. 

Las mismas generan el movimiento cuando:


•⁠  ⁠Calibras tu estado interno en ToBee.

•⁠  ⁠Sirves a la comunidad en i-On.

•⁠  ⁠Creas soluciones en ByU.

•⁠  ⁠Sostienes el campo colectivo en Meta-iOn.


Y se disuelve si lo acumulas sin circular. Pierde valor con el tiempo si no se mueve. Porque el diseño está inspirado en la biología, no en la economía extractiva.


El oxígeno no se acumula en los pulmones. Circula por el cuerpo. Llega a cada célula. Y vuelve a salir transformado en dióxido de carbono.


La savia no se queda en las raíces. Sube por el tronco. Llega a cada hoja. Y vuelve a bajar transformada en azúcares.


La energía no se atesora. Fluye. Se transforma. Se renueva.


Esa es la economía biológica que propongo para Virta Will. Una economía donde el valor se mide por el aporte, no por la acumulación. Donde la riqueza está en la capacidad de sostener el flujo, no en la capacidad de detenerlo.


Las Tres Tecnologías del Estado


Y para que el estado funcione, para que no sea solo una estructura conceptual sino una experiencia real, el plan propone construir tres aplicaciones. Tres tecnologías que actúen como los órganos del cuerpo social.


ToBee: La Tecnología del Ser

ToBee es un juego de palabras entre To Be (Ser) y Bee (Abeja).


Es la aplicación que propongo desarrollar para que cada persona pueda calibrar su estado interno. Su navegador biológico. Su sistema de monitoreo de la coherencia entre mente, emoción y cuerpo.


¿Por qué ToBee? Porque la glándula pineal es la abeja reina del cerebro. Es el órgano que regula los ritmos circadianos, que produce melatonina, que sincroniza el cuerpo con los ciclos del Sol y la Luna. Es el capitán del barco de la consciencia.


Y en este momento histórico, esa abeja reina está bajo ataque.


Frecuencias electromagnéticas no biológicas la están descalibrando constantemente: redes 5G, señales de Bluetooth, satélites, dispositivos electrónicos que generan campos que interfieren con los campos naturales del cuerpo.


ToBee propone monitorear tu estado interno en tiempo real. Tus ondas cerebrales. Tus ritmos biológicos. Tus niveles vitamínicos. Tu coherencia cardíaca. Tu estado emocional.


Y propone sincronizar todo eso con los ciclos naturales del Sol, la Luna y los eclipses. Con los portales de calibración colectiva que llamamos Holi Nada. Con los 12 pasos del YoSoy que recorremos durante el año.


No es una aplicación de meditación más. Es un sistema de calibración biológica para que puedas navegar la realidad desde un estado de coherencia, no desde la reacción automática.


Es el órgano interno del estado virtual. El que te permite saber dónde estás y hacia dónde te estás moviendo.


i-On: La Tecnología Social

i-On es un juego de palabras múltiple. I-On: Yo encendido. Yo activado. Ion: la partícula eléctrica que permite el flujo. Eye-On: el ojo puesto en. La atención consciente.


Es la plataforma que propongo construir para ordenar la vida colectiva del estado virtual. Es el sistema operativo de la comunidad.


Aquí es donde se organiza la participación. Donde se toman decisiones. Donde se gestionan proyectos colectivos. Donde se estructuran los tres círculos de la Ontocracia:


•⁠  ⁠El Círculo de la Memoria: los ancianos, los guardianes de las culturas ancestrales, los que sostienen la sabiduría de las 144 tradiciones.

•⁠  ⁠El Círculo del Conocimiento: los científicos, los artistas, los pensadores, los que investigan, crean y expanden la comprensión.

•⁠  ⁠El Círculo de la Imaginación: los visionarios, los diseñadores del futuro, los que proyectan nuevas posibilidades.


i-On propone un modelo de participación basado en la coherencia, no en la popularidad. Donde las decisiones no se toman por mayoría simple, sino por resonancia del campo. Donde se evalúa no sólo qué se propone, sino desde qué estado interno se propone.


Es el órgano social del estado virtual. El que permite que la red se organice sin jerarquías rígidas, sin estructuras de control, sin imposición de arriba hacia abajo.


ByU: La Tecnología Lúdica

ByU significa By You (Hecho por ti) y es el acrónimo de Build Your Universe (Construye tu Universo).


Es un juego serio. Una plataforma de simulación donde cualquier habitante del estado virtual puede entrenar como creador antes de aplicar las ideas en el mundo real.


Aquí puedes diseñar ciudades. Gestionar recursos. Crear leyes. Ensayar modelos de economía. Probar sistemas de organización. Ver qué funciona y qué no funciona. Todo sin consecuencias irreversibles en el mundo físico.


Es el simulador de la Ontocracia. El espacio de entrenamiento. El laboratorio donde aprendes a co-crear.


Porque uno de los grandes problemas de la humanidad es que aprendemos a través del error. Y muchos de esos errores tienen consecuencias catastróficas. Guerras. Colapsos económicos. Desastres ambientales.


ByU propone que podamos equivocarnos en el espacio de simulación. Que podamos experimentar. Que podamos fallar sin destruir nada. Y que así, cuando lleguemos al mundo real, ya tengamos un mapa de qué funciona y qué no funciona.


Es el órgano lúdico del estado virtual. El que permite que la creatividad se expanda sin límites antes de materializarse.


Meta-iOn: El Metaverso de la Consciencia


Y finalmente, todo converge en Meta-iOn.


Meta-iOn es el espacio donde todo se encuentra. El metaverso oficial de Virta Will. La representación digital del estado virtual como Nueva Jerusalén contemporánea: ION.


No es un videojuego. No es una red social. No es una plataforma de entretenimiento.


Es un espacio de experiencia compartida. Un territorio digital donde tu avatar no es un personaje que controlas, sino tu campo de consciencia que proyectas. Donde los encuentros no son casuales, sino resonancias. Donde la arquitectura responde a frecuencias, no a algoritmos comerciales.


Aquí es donde ocurren las reuniones globales de Holi Nada. Donde se realizan las ceremonias de calibración colectiva. Donde se imparte la educación inmersiva. Donde se accede a los templos-servidores virtuales que representan cada uno de los 92 elementos de la tabla periódica.


Meta-iOn es la Nueva Jerusalén digital. La ciudad de cristal. El espacio arquitectónico de la consciencia.


Y no es solo una metáfora. Es una estructura funcional. Cada templo es una frecuencia específica. Cada plaza es un campo de resonancia específico. Cada jardín es un mapa de un aspecto específico del alma humana.


Es el territorio donde Virta Will se vuelve experimentable. Donde puedes entrar, moverte, explorar, conectarte con otros, participar en rituales, acceder a información, calibrar tu campo.


Lo Que Estoy Manifestando


Todo esto que acabo de contar no es un plan terminado. No es una estructura ya construida esperando que llegues. No es un producto que puedes comprar.


Es una semilla. Una intención. Una visión que estoy manifestando porque siento que es el momento de hacerla pública.


Durante años he estado recibiendo estas piezas. Fragmentos de un diseño más grande. Imágenes, intuiciones, comprensiones que llegaban en meditación, en sueños, en momentos de silencio profundo.


Y he esperado el momento adecuado para compartirlas. Porque sabía que si las compartía demasiado pronto, se malinterpretarían. Se convertirían en fantasía. Se disolverían en el aire.


Pero ahora siento que el campo está listo para poner los ingredientes de esta Alquimia que haremos entre todos. Que la consciencia colectiva ha madurado lo suficiente para recibir esta información sin distorsionarla completamente.


Bir Tawil me mostró el vacío. La página en blanco del mundo. El territorio que nadie reclama porque reclamarlo implicaría perder algo más grande.


Y ese vacío se convirtió en símbolo de algo más profundo: la posibilidad de crear algo nuevo sin destruir lo viejo. De activar un campo de consciencia sin entrar en conflicto con las estructuras existentes. De construir por encima, en lo invisible, sin necesidad de conquistar territorios físicos.


Virta Will es lo que propongo escribir sobre ese vacío: un estado virtual de consciencia donde la identidad no depende del territorio donde naciste, sino del estado interno desde el que eliges vivir. Donde ensayamos nuevas formas de organizarnos como humanidad. Donde la Ontocracia se vuelve práctica, no solo teoría.


ION es la capital de ese estado. La ciudad de cristal en el metaverso. El mapa arquitectónico de la consciencia organizada en coherencia.


ToBee, i-On, ByU y Meta-iOn son las tecnologías que propongo desarrollar para sostener la experiencia. Los órganos del cuerpo social del estado virtual.


Tokion es el flujo energético que propongo diseñar para que la economía del estado funcione como un organismo vivo, no como una máquina de acumulación.


No sé si funcionará. No sé cuánto tiempo tomará construirlo. No sé cuántas personas resonarán con esta visión y decidirán participar.


Pero siento que si no lo manifiesto ahora, si no lo comparto, si no lo planto como semilla en el campo colectivo, nunca sabremos si era posible.


Y prefiero intentarlo y fallar, que no intentarlo nunca.


Hagamos juntos la Alquimia de un nuevo Estado de Consciencia.


Bienvenidos a Virta Will.

63 comentarios


Eyra Marín
Eyra Marín
12 feb

Uniendome a la manifestacion, le entro al futuro, no me resuena q sea en el metaverso, pero estoy segura q tokion sera una memecoin real y con aceptacion, solo esperar q urano entre en geminis y a empezar el airdrop.

Me gusta

ana maria Henao
ana maria Henao
09 feb

Wauuu!! Gracias Matias, estoy adentro! Agradezco tu labor inmensa !!!

Me gusta

Marcelo Melendez
Marcelo Melendez
31 ene

AHÓ! Estoy aquí al servicio para ayudar a construirlo! 🌐✨

Me gusta

Luciana Molinari
Luciana Molinari
20 ene

Leer esto me hace muy feliz! Que gran idea! gracias por compartirla. Ya me siento parte y me da paz, alivio leer todo eso que propones. Cómo si lo estuviese esperando mí alma.

Me gusta

Karla Fuentes
Karla Fuentes
20 ene

Gracias Matías! Ya siento que todo lo que bajé encaja y en dónde. Estamos desarrollando un algoritmo basado en una Teoría de la física cuántica. A su vez, inversiones para Hubs para recalibrar a niveles. Todo esto es hacia la Economía del Ser, ya imaginaba una Ontocracia desde hace más de 10 años que lo mencionaste, pero ver cómo se va haciendo realidad y saberme parte coherente de ello, me da un sentido. Y caminamos para ello. Gracias por ser Guía. Qué emoción! 🙌🏻🧭🫶🏻

Me gusta
  • Instagram

© 2030 by YOSOY.
Todos los derechos reservados 

bottom of page